The Ney

The Ney 

 

Escucha el Ney, y la historia que cuenta,
como canta acerca de la separación:
Desde que me cortaron del cañaveral,
mi lamento ha hecho llorar a hombres y mujeres.
Deseo hallar un corazón desgarrado por la separación,
para hablarle del dolor del anhelo.
Todo el que se ha alejado de su origen,
añora el instante de la unión.
Le pregunté al Ney (flauta de caña):
¿de qué te lamentas?
¿cómo puedes gemir sin poseer lengua?
El Ney respondió:
Me han separado del cañaveral
y ya no puedo vivir sin gemir y lamentarme.

Orígenes

Los orígenes históricos de esta flauta pueden encontrarse en las civilizaciones que nacieron y se desarrollaron sobre las riberas de los grandes ríos: Nilo en Egipto, Tigres y Éufrates en la Mesopotamia. Los primeros testimonios iconográficos datan de la 3º dinastía faraónica (3300 – 2730 AC) y prueban la presencia de este instrumento similar a los actuales. De acuerdo a documentos remotos se lo conocería con el nombre de “Saibit”, también hay testimonios que dicen conocerlo como “Tigi” en la zona de la Medialuna fértil comenzando a ser utilizada en Persia, de allí en toda la Península Arábiga y luego se extendió al oeste por el Mediterráneo

Instrumento Sufí

El Ney es el instrumento por excelencia de la música Sufí y está considerado como la voz del alma, el aliento divino del Creador.

Que simboliza y representa

El Ney simboliza el proceso de evolución espiritual del ser humano. Representa la maduración del ser humano, la purificación del ego y el refinamiento del corazón.

 

Ali y la flauta de caña – En su embriaguez mística contó sus secretos al pozo

Se dice que el Profeta Muhammad (pb) contó a su yerno (casado con su hija Fátima) e ahijado Hadrat Ali una serie de misterios en secreto, los cuales no podía contárselos a cualquiera que no fuera de la orden de la sinceridad; así que guardó el secreto todo el tiempo que pudo. Pero al cabo de cuarenta días ya no podía más y, enfermo del corazón, su vientre empezó a hinchársele como si de una mujer embarazada se tratara, ya ni siquiera podía respirar libremente; no podía guardar más sus secretos.

Así que salió fuera, al campo y se encontró con un pozo, metió la cabeza todo lo que pudo y empezó a narrar uno a uno toda la serie de secretos que le habían sido confiados. Allí a las entrañas de la tierra. En su embriaguez mística cayó saliva al agua del pozo. Contó todo y se sintió sumamente aliviado. Apenas pasaron unos días comenzó a crecer una caña al lado del pozo, ya se había hecho alta y fuerte, cuando pasó por allí un pastor y por inspiración divina fue y la cortó. Le hizo unos agujeros y comenzó a tocarla como una flauta, con los aires similares a los que tocan los derviches amantas de Dios, mientras pastoreaba su ganado por los alrededores.

Poco a poco la fama del pastor se fue extendiendo ya que los camellos y el ganado de toda la región se reunían en torno suyo y dejaban de pastar mientras lo escuchaban; así que de tribu en tribu los árabes del desierto oyeron hablar de él, así que de todas las direcciones, del norte y del sur; acudían los nómadas en tropel para escuchar sus maravillosas melodías. Cuando lo escuchaban, entraban en éxtasis llenos de deleite, llorando de alegría y placer y cayendo en trance de agradecimiento.

Finalmente el rumor llegó a oídos del Profeta, que lo mandó llamar, y al tocar en su presencia, todos los asistentes, compañeros del profeta Muhammad (pb), se conmovieron hasta las lágrimas y entraron en trance, estallando en gritos y exclamaciones de pura bienaventuranza y perdiendo toda conciencia . Así el Profeta declaró que los sonidos de la flauta del pastor, eran los comentarios o la interpretación de los misterios que él había comunicado en privado a Ali (raa). Si alguien de entre la gente de la sinceridad, está desprovisto de pureza, no puede oír los secretos de las melodías de la flauta, ni gozar de ella, en sus dulces notas, o darse cuenta de sus deleites, ya que “la fe, es al mismo tiempo un anhelo del corazón y una gratificación del sentido espiritual”.

El ney o la flauta de caña y el hombre son una sola y misma cosa: ambos se lamentan de la separación, ambos tienen heridas en el pecho y están rodeados de ataduras, desnudos. Ambos están secos, porque no los alimenta su tierra, y están vacíos, llenos solamente del aire del músico. Cuando están solos no tienen voz, su papel es estar entre los dedos y los labios del músico, servirle de instrumento, para expresar su deseo. El Hombre de Dios es traído del cañaveral del mundo divino, y, por la fuerza del destino, cae en el mundo material. Se le ha encadenado con los lazos de la humanidad y de la naturaleza. Su corazón esta herido por la quemadura de la separación, él lo ha vaciado de las cosas carnales, y ha vaciado su mente de la existencia imaginaria. Luego se ha abandonado entre las manos de Dios. A partir de ese momento ya no es más que un instrumento para manifestar la voluntad de Dios: ese es el único deber y fin.

Cuando el ney habla de su origen celestial y de la tristeza de la separación, sus oyentes, si tienen el corazón puro, sienten la misma tristeza, pero hay muchos grados espirituales en los hombres, y cada uno comprende según su propio grado.

El ney es como un amigo o un amante. En aquella época los amantes estaban separados y tenían la cabeza cubierta. De igual modo, la flauta está oculta en una bolsa colgada. Pero el ney está hecho para cantar, sólo así se comprenden sus secretos.

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